Es un carbohidrato de origen vegetal que imita la composición de los azúcares presentes de forma natural en el estrato córneo de la piel (la capa más externa). Esto le confiere a la piel la capacidad natural de retener la humedad durante más tiempo.
Por lo tanto, actúa como un humectante que retiene el agua y se ha demostrado que proporciona una hidratación duradera de hasta 72 horas.
Beneficios clave para el cuidado de la piel
Hidratación prolongada: Clínicamente probado para aumentar la hidratación de la piel en más de un 19 % inmediatamente después de su aplicación, y hasta en un 40 % después de una semana de uso continuo.
Fortalecimiento de la barrera cutánea: Reconstruye y refuerza la barrera de hidratación natural de la piel. Esto la hace menos vulnerable a los factores ambientales adversos, como los contaminantes atmosféricos, los rayos UV y el frío.
Efecto calmante: Presenta notables propiedades antiirritantes y calmantes. Se combina de forma segura con alfa hidroxiácidos (AHA) para reducir drásticamente la irritación química.
¿Es apto para todo tipo de piel?
Es ideal para los siguientes tipos de piel: seca o deshidratada, sensible, adolescente, normal y mixta. Gracias a sus propiedades emolientes, también es eficaz para tratar afecciones cutáneas como el eccema y la dermatitis.
¿Cómo integrarlo a la rutina de skincare?
Como con cualquier ingrediente para el cuidado de la piel, es fundamental elegir productos que se adapten a las necesidades específicas de tu piel.
Por ejemplo, si tienes la piel seca, opta por productos que contengan isomerato de sacárido junto con otros ingredientes profundamente hidratantes como el ácido hialurónico o las ceramidas.
Recuerda que siempre es fundamental leer y seguir las instrucciones específicas del fabricante del producto. Además, si tienes alguna preocupación o sensibilidad en la piel, es recomendable consultar con un dermatólogo para obtener recomendaciones personalizadas.





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